Trabaja en conjunto, no para el brillo personal: El pádel es un deporte de equipo. Más concretamente, de dos jugadores. El paso número uno para disfrutar y ser feliz jugando al pádel por todo perfil amateur o profesional es saber que los éxitos llegarán del trabajo en conjunto.

Se proactivo: Es, quizá, la primera premisa básica. Tanto en el deporte como en la vida el que vive de la queja, del lamento y del reproche tiene un recorrido menor, más duro y con peor resultado que el que es analítico, trabajador y resolutivo.

muestra tu mejor cara: Gesticular, sin ánimo de reprochar, es tan lícito como natural. Pero, más allá de ello, se debe tener en consideración que esto podrá llevar a una mala interpretación de nuestro compañero, a que se sienta ofendida y, en definitiva, a que su rendimiento decaiga. Ser espontáneo es una virtud, ser irrespetuoso, un defecto.

ayuda a tu compañero: Pocos deportes tienen una demanda mayor de la empatía que el pádel. Al ser una modalidad en pareja y en la que ambos tanto entran en contacto con la pelota, será imprescindible que ambos estén el mejor momento.

Y es que el pádel es un deporte de errores y regularidad. No de destellos. Una línea regular y recta hará que el nivel de la pareja sea estable y sólido y que le permita tener opciones en cada partido.

El pádel es tu ocio, no tu profesión: Disfruta y haz disfrutar a partes iguales y serás más feliz. Dentro y fuera de la pista. La sensación de haberlo pasado bien es mucho más gratificante que la de ser el mejor, pero no poder compartirlo con nadie.